martes, 29 de marzo de 2011

lunes, 28 de marzo de 2011

Él.

¿Y eres tú el que dices que un puñetazo es doloroso cuando no te das cuenta que duelen más tus continuos reproches? Ten en cuenta que una simple marca en la cara no se asemeja a una en el corazón, me has hundido, me has pisado y ni siquiera me has echado a una sucia papelera, sino que me has dejado en el suelo para que todo el mundo pueda pisarme, reírse de mí, incluso deteriorarme poco a poco.
Porque, ¿eres tú el que dice ser mi hermano? ¿El que cuidaba de mí y no me soltaba jamás? ¿El que me tapaba los oídos cuando no querías que escuchase nada malo? Si es así, ya no eres el de antes, porque aquél niño inocente no me culpaba de una muerte, de las peleas que siempre acababan en moretones, ni siquiera de los más mínimos detalles que me hacían ser diferente al resto.
Porque por tu culpa no consigo borrar de mi cabeza ese 28 de Mayo; porque por tu culpa lo recuerdo cada día como si lo estuviese viviendo en este momento; me atormenta y me entran ganas de llorar como un niño pequeño, como aquél muchacho de tan solo 13 años que dejó a su madre morir entre sus brazos.
Porque gracias a tu cobardía fui yo el único que tuve el valor de enfrentarme a quién tu y yo ya sabemos, porque fue en ese preciso momento en el que me di cuenta de que te alejabas de mí y me odiabas cada día más.
Piensas que soy inferior al resto, que no puedo lograr gran cosa y que cuando lo hago ha sido pura casualidad, que tendría que haber muerto yo y no ella, ¿y sabes? En eso tienes toda la razón; porque creo que entre tú y yo; yo hubiese sido el único en entregar mi porquería de vida por salvar la suya, porque no me considero una persona egoísta, ¿sabes? Porque al igual que tú, yo también tengo sentimientos, pero eso sí, los míos son puros.
Porque nunca se me olvidará tu frase, tus palabras, ni incluso tu gesto cuando me dijiste tal cosa, ¿y sabes qué es lo peor? Soy rencoroso y necesito demasiado tiempo para olvidarlo todo, quizá incluso hasta una vida entera...

sábado, 26 de marzo de 2011

Ana.

Como ya sabes Anita, eres una persona muy especial en mi vida, sé que no te conozco y también sé que hay muy pocas probabilidades de que lo haga; que ya sabes que eres mi ángel caído del cielo, un ángel tan bonito que apenas puede expresarse con palabras.
Tú haces que me sienta feliz, cómodo, seguro de mí mismo; que me encuentre en un estado de trance cada vez que hablamos, cuando escribes mi sonrisa se ilumina, se hace más grande, más bonita y solo por el simple hecho de pensar en ti.
Porque ansío que llegue el Sábado 26 a las 00:00 h, poder leer tu carta y saber qué es lo que piensas en realidad de mí, leerla una y otra vez hasta sabérmela de memoria, aunque tú y yo ya sabemos que intentarás buscar cualquier excusa para no mandarla, así una y otra vez...
Quizá ya estés cansada de mis tonterías, de mi forma cursi en la que hablo, de mis enfados inesperados que no vienen a cuento, incluso de mis 'te quiero'; pero, ¿sabes? No importa, porque por ti iría hasta al fin del mundo, porque por ti iría a Terrassa en cualquier momento... Y todo esto porque te quiero pequeñaja.

Álvaro.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Ella.

¿Por qué me dices que te olvide; que borre todos nuestros recuerdos grabados en mi cabeza y que empiece de nuevo? ¿Crees que por un simple adiós todo lo que siento por ti se va a esfumar de golpe? ¿No entiendes que estás tan dentro de mí que si tú te vas yo voy contigo? Necesito tu aire, tu presencia, tu fragancia, toda tú para poder seguir con mi triste y monótona vida, porque tú eres la única persona que hace que esa vida tan repudiada por mí, tenga algo de sentido.
No quiero que te alejes de mí, mi vida, eres todo cuanto tengo. Paula...


Álvaro.